
El Melón Ho Chi Minh es una joya de la horticultura tradicional vietnamita, nombrado así en honor a la histórica ciudad y su líder, aunque sus raíces genéticas se hunden en los melones de tipo "bolsillo" del sudeste asiático. Se distingue por ser una planta de extraordinario vigor y precocidad, capaz de producir frutos pequeños y altamente decorativos en menos de 70 días. Sus frutos presentan una característica piel rayada en tonos amarillos y caobas, con una pulpa blanca, crujiente y de un dulzor sutil que recuerda a la pera y al pepino dulce.
El melón Ho Chi Minh pertenece a un linaje de melones asiáticos que han sido seleccionados durante siglos por su adaptabilidad al clima monzónico. A diferencia de los melones del grupo Cantalupensis, que prefieren climas secos, esta variedad evolucionó en condiciones de alta humedad y temperaturas constantes. Históricamente, se cultivaba en los alrededores de la región de Saigón (hoy Ciudad Ho Chi Minh) y en el delta del Mekong. Su papel en la agricultura local ha sido el de un cultivo de ciclo corto entre las cosechas de arroz, aprovechando su rapidez para obtener una fruta refrescante antes de las inundaciones estacionales. Su introducción en Occidente se debe a coleccionistas de semillas que rescataron el ejemplar por su resistencia a plagas y su valor estético.